Vinos canarios

Los vinos canarios: especiales y desconocidos

España es el segundo productor de vino del mundo (después de Francia) y sus variedades y denominaciones de origen son famosas hasta entre los que no tienen mucha idea sobre esta milenaria bebida. Pero hay una región del país, con una historia de más de 500 años de producción y algunas variedades que no existen en otra parte del globo, que pasa bastante desapercibida… y no debería. Se trata de las Islas Canarias. Puede que entre los vinos canarios que más se conozcan esté la malvasía volcánica de Lanzarote. Pero la diversidad, tipos de uva, maneras de cultivar (desde viñedos al nivel del mar hasta algunos a casi 1.700 metros) y más es casi tan extrema e interesante como los distintos paisajes de las islas.

La historia de los vinos canarios

Desde su conquista por parte de España en el siglo XV se comenzaron a introducir vides en el archipiélago, tanto para consumo propio como para venta externa. Pero lo que cambió el rumbo de la producción vitivinícola en las islas fue la plaga de filoxera del siglo XIX (seguro que te suena) que diezmó los viñedos de todo el mundo y que no llegó a Canarias (de hecho la primera vez que se ha detectado este insecto en esa Comunidad fue en 2025).

Los vinos canarios comenzaron entonces a venderse más afuera, a falta de otros caldos, y su fama se extendió entre los consumidores europeos. Los vinos canarios se mencionan en obras de William Shakespeare, Herman Melville o Edgar Rice Burroughs, por ejemplo.

Producción de los vinos canarios

Al haber estado exenta de la filoxera, la región mantiene aún variedades de uva que no existen en ninguna parte del mundo. Entre las uvas identificadas genéticamente, se cuenta 135 variedades distintas, así como con 11 denominaciones de origen específicas: una de carácter regional (Canary Wine), varias de carácter insular (El Hierro, La Palma, La Gomera, Gran Canaria, Lanzarote) y, el resto, de comarcas especialmente vinícolas de Tenerife (Abona, La Orotava, Tacoronte-Acentejo, Valle de Güímar e Ycoden-Daute-Isora).

Al contar con un paisaje tan particular (suelo volcánico, mucho desnivel, cercanía al mar) la vid se cultiva de maneras muy interesantes, de hecho se le ha llamado «viticultura heroica». ¿En qué consiste? En principio, y gracias a que la filoxera brilló por su ausencia, se cultiva a pie franco, sin portainjertos, lo que supone que la planta aprovecha al máximo los minerales del terreno y genera propiedades únicas.

Además, dependiendo de la isla y el terreno, se han diseñado maneras para poder cultivar hasta en los lugares más inesperados. Algunos ejemplo son el cultivo en cordón (se entrelazan las ramas de las vides) que se puede ver en Tenerife, el sembrado en hoyos cavados en el picón volcánico en el surrealista paisaje de Lanzarote o el cuidado de los viñedos en escarpadas zonas en islas de mucho desnivel como El Hierro.

Otro elemento que caracteriza la «viticultura heroica» es que al desarrollarse en espacios reducidos y con poca accesibilidad es difícilmente mecanizable y en la mayoría de los casos todo el proceso es 100% manual.

Probar los vinos canarios

Fuera del archipiélago se encuentran vinos canarios, pero nunca representan la amplia variedad que hay en las islas, esto es en gran parte gracias a los costes de importación a la Península, aunque también influye que en muchos casos la producción es pequeña y se consume en la propia isla. Los más disponibles son algunos de producción tinerfeña o la malvasía de Lanzarote, pero al ecléctica variedad que presentan no se puede apreciar del todo fuera de la región.

Los vinos canarios han logrado, también, hacerse hueco en las cartas de vinos de restaurantes de alta cocina, tanto en España (por ejemplo, Celler de Can Roca) como en Estados Unidos, donde han comenzado a entrar tanto en esas bodegas, como en las de sitios de moda y, claro, en los locales del reconocido chef José Andrés.

Siempre se pueden visitar las islas, hacer rutas de enoturismo y disfrutar de paisajes impresionantes y unos vinos de sabor único, que no se parecen a otros.

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