¿Quién dijo que al buen tiempo no le va bien un plato de legumbres? No, no estamos pensando en que te metas entre pecho y espalda un cocido madrileño con 38 grados de calor. Más bien estamos pensando en que el buen tiempo no tiene por qué impedirnos disfrutar de estos alimentos de maneras distintas.
Alimento histórico y mundial
Las legumbres han alimentado durante siglos a civilizaciones de todo el mundo. Conocidas por su aporte de proteína vegetal, son grandes aliadas de la alimentación sana y saludable, así como saciantes y nutritivas.
Históricamente las legumbres gozaban de un consumo muy habitual debido a su fácil conservación, su accesibilidad, su variedad y su sencilla (y no por ello menos sabrosa) forma de preparación. Además, su cultivo beneficia ampliamente la tierra, ya que fijan el nitrógeno del suelo favoreciendo su crecimiento y el de posteriores cultivos. De este modo los agricultores consiguen una tierra más productiva sin tener que añadir otros fertilizantes sintéticos.
Son tan versátiles en la cocina que se pueden consumir en cualquier época del año. Ya que su conservación en seco les da un amplio periodo de vida.
Cuando pensamos en legumbres, pensamos en el típico potaje de invierno, una elaboración de las abuelas que nos ayude a entrar en calor. ¿Quién no dice que el cocido de su madre es el mejor? Y probablemente lo sea, ya que la cocina no solo involucra buenos ingredientes, también tiene mucho que ver el entorno y claro, el cariño con el que se elabora ese suculento cocido.
Un buen cocido, una fabada, unas lentejas con matanza, unos judiones de la Granja, unos garbanzos con bacalao… Son elaboraciones que nos pide el cuerpo para aliviarnos en los meses más crudos del invierno. Sin embargo, los meses cálidos también admiten un buen plato de legumbres. Desde unas verdinas con almejas o incluirlas en una ensalada a base de legumbres, pasando por elaboraciones de oriente como un rico hummus o unos buenos falafel.
Cualquier manera es buena para disfrutar de las legumbres en cualquier época del año. ¿Quieres un ejemplo de que el buen tiempo de estos días no nos impide gozar de un buen plato elaborado con legumbres? Haz esta deliciosa ensalada de lentejas.
Ensalada de lentejas con vinagreta de mostaza
- 200 g. de lentejas cocidas y escurridas
- 1 aguacate
- 1 tomate
- 1 zanahoria
- ½ cebolla
- ½ calabacín
Para la vinagreta:
- 1 cd. mostaza de Dijon
- ½ limón
- sal
- azúcar (una pizca)
- vinagre
- aceite de oliva
Preparación
- Lava y desinfecta perfectamente toda la verdura. Al ser una elaboración en crudo es importante tomar esta precaución.
- Pela y ralla la zanahoria.
- Pica la cebolla, el tomate y calabacín, recomendable cortar en brunoise. El corte fino permitirá una degustación más agradable.
- Pela y corta el aguacate en dados pequeños
- En un bol, coloca una cucharada de mostaza, un poco de zumo de limón, una pizca de sal, pizca de azúcar y vinagre, comienza a batir y añade a hilo el aceite para emulsionar.
- Vierte en un bol todos los ingredientes picados, añade las lentejas bien escurridas, aliña al gusto.
Se trata de una elaboración muy sencilla y permite muchas variantes, puedes utilizar cualquier tipo de lentejas. O si prefieres, judías blancas o pintas o garbanzos cocidos.
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