Andrea Majela, estudiante de ESAH y experta en vino

«El vino no es solo una bebida, es cultura, geografía, historia, salud…»

Conversamos con Andrea Majela, Sumiller egresada de ESAH y que actualmente estudia el Máster de Enología, sobre cómo el vino se convirtió en su pasión.

Andrea Majela se apasionó por el vino durante el tiempo que vivió en Francia, pero antes (y después) de eso su vida ha dado giros y la ha llevado a vivir en muchos sitios, a reinventarse, adaptarse y seguir adelante. Esa oración parece una frase de libro de autoayuda o similar, pero la verdad es que la vida de Andrea ha sido movida. Hemos hablado con ella sobre su experiencia estudiando para Sumiller en ESAH, pero también sobre cómo llegó a hacerlo y cuáles son sus planes. ¿Lo ideal? Leerlo de sus propias palabras

Cuéntanos un poco tu historia…
Me casé jovencísima, a los 22 años. Mi marido fue a trabajar a Salvador de Bahía, nos enamoramos perdidamente y en menos de cuatro meses ya estábamos casados y mudándonos a Francia. Como él trabaja para el gobierno brasileño nuestra vida ha sido una auténtica aventura: hemos vivido en nueve países increíbles, desde Burkina Faso (África), pasando por el mundo árabe en Turquía, Líbano y Siria. Europa con Francia y España, Latinoamérica con República Dominicana y Uruguay. ¡Y ahora estamos viviendo en India!

En cada destino yo traté de aprovechar para crecer. En Francia tuve mis dos primeros hijos, terminé mi primera carrera y perfeccioné el francés. Luego volvimos a Brasil por un periodo de dos años, donde tuve mi tercera hija. Luego nos tocó República Dominicana, un país que me robó el corazón; allí me gradué en Hospitality Management y terminé trabajando para su gobierno. Ellos me invitaron a abrir la primera oficina de Turismo de República Dominicana en São Paulo. Cuando a mi marido lo trasladaron a Uruguay, me tocó hacer malabarismos: me movía entre São Paulo y Montevideo todos los fines de semana. En ese tiempo abrí la primera Oficina de Turismo de República Dominicana en São Paulo y elaboré junto con mi equipo todo el Plan de Marketing para este país. ¡Fue un exitazo! Logramos hitos enormes, como los primeros vuelos chárter directos de São Paulo a Punta Cana.

Luego llegó un momento crítico. Trasladaron a mi marido desde Montevideo a Turquía y tuve que elegir entre mi carrera en ese momento y mi familia. Elegí la familia, pero no me detuve. Al regresar a Brasil, monté con un socio una operadora receptiva para el segmento MICE. Hicimos un trabajo precioso en el Mundial de Fútbol de Brasil en 2014, ¡manejando a más de mil pasajeros por todo el país! Después me lancé sola con mi propia empresa. A mi marido lo trasladaron a Líbano y yo vivía entre Brasil y Líbano, y con un socio libanés creé una operación de turismo receptivo también en el Líbano. ¡Luego nos trasladamos a Barcelona! Seguía a mil por hora entre España, Brasil y Líbano… hasta que llegó la pandemia y el turismo se frenó en seco.

¿Cómo comenzó tu pasión por el vino?
Para mí, el vino es tanto una pasión personal como una profesión. Esta historia comenzó en Francia; allí, mientras nacían mis dos primeros hijos, descubrí mi fascinación por esta cultura. Pero fue en España donde transformé esa pasión en mi carrera.

¿Cómo conociste el programa de Enología de ESAH?
Durante la pandemia me tocó reinventarme y, con mucha calma, decidí volcarme en la formación, pero buscando algo diferente y apasionante: y me decidí por el mundo del vino. Encontré la formación de Sumiller de ESAH, ¡y me enganchó tanto que no pude parar! Ahora mismo estoy en pleno viaje con mi segundo máster, esta vez en Enología. Así que aquí me ven, ¡estoy siempre lista para el próximo brindis y el próximo destino!

¿Qué balance sacas del curso?
El balance es absolutamente positivo y transformador. ¡La pandemia fue un golpe durísimo para todo el mundo! ¡Y para el turismo, ni hablar! Pero este curso me devolvió la pasión. Descubrí que el vino no es solo una bebida, sino una mezcla perfecta de cultura, geografía, historia, salud. Es algo que conecta muchísimo con mi vida viajera. Bueno, me enganchó tanto que pasé de querer aprender algo ‘diferente’ a meterme de cabeza en un segundo máster de Enología. Ha sido la mejor decisión de toda mi vida para reinventarme.

¿Cuál ha sido el mayor reto y el mayor logro que sientes que has tenido durante el curso?
El mayor reto fue, sin duda, empezar de cero en un área técnica que no era la mía: la distancia y la diferencia de horas entre España e India (tres horas y media), y las catas. ¿Cómo hacer para encontrar vinos de regiones diversas de España si vivo en India, que no tiene tradición en vinos?

Y mi mayor logro… creo que son dos cosas. Lo primero, desarrollar la confianza en mi propio criterio, a pesar de que todavía hay mucho que aprender. Pasé de decir ‘este vino me gusta’ a poder desglosar un vino técnicamente, entender por qué sabe así y defender mi cata con fundamentos.

¿Qué crees que diferencia la formación en ESAH de otras formaciones en el área?
Al haber vivido en tantos países y llevar una vida tan dinámica, necesitaba una formación online que se adaptara a mis ritmos, pero sin perder la cercanía. Entonces, para mí, lo que diferencia a ESAH de otras escuelas es el equilibrio entre flexibilidad absoluta y rigor académico.

De hecho, el contenido estuvo tan bien estructurado y fue tan amplio que me dio la base y la confianza necesarias para dar el salto al Máster de Enología, que ya es un terreno mucho más técnico y de elaboración.

¿Cómo es estudiar 100% online?
Es un reto brutal. Uno tiene que ser muy dedicado y constante.

¿Cuáles son tus planes una vez terminado el curso y cómo te ha ayudado?
Mis planes de futuro tienen un norte muy claro: regresar definitivamente a Brasil. Después de haber recorrido una buena parte del mundo, siento que es el momento de volver a casa a echar raíces, pero llevando conmigo todo este equipaje cultural y técnico.

Seguiré sumergida en el mundo de la enología, estudiando y trabajando activamente. Me ilusiona muchísimo la idea de abrir mi propia enoteca. Quiero que sea un espacio diferente, un punto de encuentro donde pueda fusionar mi experiencia en turismo, mi pasión por el Hospitality y todo lo que he aprendido sobre el vino.

La formación en ESAH ha sido el trampolín fundamental para esto. No solo me está proporcionando el conocimiento técnico y la confianza para hablar de vino con propiedad, sino que me abrió los ojos a un mundo súper apasionante que ahora yo sé que es mi vocación.

Al momento de responder nuestra entrevista, Andrea había organizado con muchísimo éxito su primera cata profesional en Nueva Deli con la intención (cumplida) de recaudar dinero para la ONG Red Rope, que trabaja para ayudar a a personas víctimas de tráfico.