Gin-tonic

Ya lo bebes, ahora conoce la historia del gin-tonic

Muchas bebidas y cócteles tienen una historia muy curiosa en su origen, pero la del gin-tonic compite por llevarse el premio a la mejor. Y es que este cóctel que tanto has tomado y que es un clásico desde hace siglos, surgió originalmente con un valor medicinal… sí, en serio. Hasta el mítico primer ministro británico Wiston Churchill llegó a decir: «El gin-tonic ha salvado más vidas y cabezas inglesas que todos los médicos del Imperio«.

Y es que originalmente no se pensó como un cóctel. Durante sus estancias en India, los soldados británicos bebían tónica -cuyo componente principal es la quinina- para combatir la malaria. Como bien sabemos (y eso que la tónica actual no tendrá nada que ver con la de esos tiempos), esta bebida es amarga, por lo que, para enmascarar el sabor (y, se puede elucubrar, para divertirse un poco) los soldados la mezclaban con ginebra. Pero exploremos más esta historia…

El gin-tonic: un cóctel sencillo y amargo

El gin-tonic es un cóctel compuesto a base de ginebra, tónica, hielo y un producto cítrico. Es una bebida amarga y fuerte que surgió en el Raj británico del siglo XIX. Uno de los mayores inconvenientes que tuvieron las guerras coloniales para los británicos en los siglos XVII y XVIII fueron las enfermedades tropicales causadas por los mosquitos. Las conquistas en territorios indios efectuadas por la Compañía Británica de las Indias Orientales supusieron para Inglaterra el despegue y desarrollo de su revolución industrial. Como contrapartida tuvieron que hacer frente a diversas enfermedades de las que la malaria era sin duda la más nociva. 

La quinina era el remedio conocido más eficaz contra la malaria, esta era importada de la América tropical española. El sabor de este medicamento es muy amargo, por eso para poder tomarlo decidieron mezclarlo con agua y azúcar, creando una especie de refresco que se llamó «Indian Tonic Water».

Sin embargo, el azúcar no conseguía vencer al sabor amargo de la quinina. Además, los soldados británicos necesitaban unas dosis extra de valor para ser capaces de hacer frente a las campañas bélicas en una tierra tan hostil para ellos. Algo que se consiguió con un ingrediente barato, el alcohol, en concreto la ginebra.

La ginebra, una bebida barata y popular

La ginebra es una bebida que se puede destilar a partir de cualquier grano. Los ingleses la conocieron en sus batallas con los holandeses y la convirtieron en una bebida popular en su país, pues les permitió, entre otras cosas,  restringir las importaciones del coñac francés.

En la época, la ginebra era una bebida más segura que el agua potable y más barata que la cerveza, así que se convirtió en el licor preferido de las clases más bajas. Para valorar su importancia, cabe destacar que se calcula que hacia 1721 una cuarta parte de la población de Londres se dedicaba a la producción de ginebra, una cifra que siguió creciendo en la siguiente década. 

Así que el proceso de añadir esta bebida alcohólica a la Indian Tonic Water, fue algo casi natural. Cuando regresaban a casa, los soldados británicos, considerados héroes, seguían pidiendo en los clubes esta bebida, lo que hacía que fueran imitados por el resto de la población.

Para conseguir el gin-tonic tal como lo conocemos, solo faltaba el agua carbonatada, y esto lo resolvió el alemán  Johann Jacob Schweppe (1740-1821). Este diseñó un método para carbonatar el agua y  fundó la empresa Schweppe’s en 1783, en la ciudad suiza de Ginebra. Posteriormente, se trasladó a Londres, donde prosiguió la expansión de la empresa. Hacia el año 1870 nació la tónica, es decir, agua carbonatada con diferentes ingredientes, entre ellos la quinina.

Hoy en día, la tónica no lleva la misma cantidad de quinina que el producto original, con lo que su valor terapéutico se ha perdido.

Cómo preparar un gin-tonic

Normalmente la proporción clásica es 1 parte de ginebra por 3 partes de tónica. Usa una tónica de calidad y sirve siempre muy frío. Puedes acompañar con cítricos como lima, naranja sanguina o limón, pero también con pepino, romero o pomelo, según el estilo de ginebra que uses.

Ingredientes

  • 50 ml de ginebra
  • 150 ml de tónica bien fría
  • 4 cubitos de hielo grandes
  • 1 lima, en rodajas o piel
  • 3 bayas de enebro (opcional)

Preparación

  1. Llena una copa de balón (o vaso alto) con hielo abundante y remueve unos segundos para enfriarla. Si quieres, desecha ese hielo y pon hielo nuevo justo antes de servir, así se derrite más despacio.
  2. Llena la copa con 4 cubitos de hielo grandes, procurando que sean grandes: retrasan la dilución y mantienen la bebida fría por más tiempo.
  3. Vierte los 50 ml ginebra directamente sobre el hielo.
  4. Añade los 150 ml agua tónica bien fría inclinando el vaso o vertiendo despacio por encima del hielo para conservar las burbujas.
  5. Remueve una sola vez con una cuchara de bar, de abajo arriba, para integrar sin perder gas.
  6. Añade 1 lima, en rodajas o piel y, si quieres, las 3 bayas de enebro (opcional) ligeramente machacadas para potenciar el aroma. Sirve de inmediato.

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